Miércoles 10 de Agosto pág.de inicio favoritos quienes somos asociados área restringida
    botonera
  ENVIAR
  IMPRIMIR
 Visitas 3931 
 Impresa 46 
 Enviada

CONCLUSIONES DEL I ENCUENTRO DE DISTRIBUIDORES Y ALMACENISTAS DE MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN. 12 DE MARZO DE 2008

Jueves, 13 de Marzo de 2008

Situación actual y retos del sector de Distribución de Materiales de Construcción

 

1-. EL ENTORNO GENERAL

   El entorno general se define como aquellos factores que rodean al sector derivados del sistema socio-económico que lo envuelve y que pueden influir positiva o negativamente sobre la evolución del sector.

   A continuación describimos brevemente los aspectos tratados relacionados con el entorno general.

  1. Factores económicos
    1. Fin del ciclo expansivo y ralentización de los precios en la construcción
    2. Subidas en tipos de interés
  2. Factores legislativos
    1. Código Técnico de la Edificación para el almacenista
    2. La Ley 3/2004 que establece medidas contra la morosidad
    3. Normativa específica del sector
  3. Otros factores
    1. Problemática derivada de la gestión del suelo industrial

1.1 Factores económicos

   Se inicia la dinámica recogiendo opiniones sobre las posibles consecuencias que tendría para el sector el final del ciclo expansivo de la construcción, la ralentización de los precios de la vivienda y la subida de los tipos de interés.

   Las opiniones son muchas y variadas acerca de cuales serán las consecuencias de los cambios que están sucediendo tanto en la construcción como en la economía en general: Se cree que existen en la Comunidad Valenciana diferentes niveles de actividad según la zona o provincia que observemos. Alicante es la primera provincia que ha notado el parón, aunque Valencia continúa con buen ritmo y no se cree que esté finalizando su crecimiento, localmente aún le queda bastante desarrollo.

   La opinión general coincide en que vivimos un momento de desaceleración pero no de crisis, aunque los síntomas de fin de ciclo expansivo ya son una realidad en el mercado de segundo residencia, descrito por algunos como "muerto". La oferta de vivienda es excesiva y el plazo de venta se ha alargado considerablemente, causando problemas a los promotores. Esta situación se agrava en el caso de segunda vivienda en la costa.

   En el sector inmobiliario ya ha ampliado considerablemente el periodo para vender un inmueble, y si se cumplen los pronósticos de algunas consultoras, seguirá la desaceleración de precios y de actividad que atraviesa el mercado de la vivienda. Teniendo en cuenta la rigidez de la oferta de vivienda y la dificultad de modificarla en un periodo corto de tiempo, se prevé que el reajuste oferta-demanda sea lento.

   Estos síntomas no se evidenciaban en la evolución de algunos indicadores como el de proyectos iniciados que seguían un buen ritmo de crecimiento, posiblemente se debía a la intención de las constructoras de evitar los trámites burocráticos aparecidos recientemente como el cuaderno de obra, como consecuencia de la aprobación del Código Técnico de la Edificación. Por otra parte, las grandes empresas promotoras durante los últimos tiempos han comenzado a variar algo su actividad, dedicándose a la gestión de suelo y no únicamente a la promoción de viviendas. Además, los precios no subían durante 2007 el mismo porcentaje que lo estaban haciendo en años anteriores, lo que causa un cierto nerviosismo en el sector.

   Según los almacenistas de materiales se ha detectado el aumento de la demanda de material para reformas por parte de los consumidores. Debido al aumento de los precios en los últimos años y de las continuas subidas de los tipos de interés, la opción de reforma o rehabilitación de vivienda de segunda mano está tomando peso, paralizando en parte el crecimiento de la vivienda nueva.

   Por otro lado, la subida de los tipos de interés hace cada vez más difícil el acceso a la vivienda, de tal manera que el tamaño de la vivienda demandada es cada vez menor. Además, el progresivo incremento del esfuerzo económico a realizar por parte de los compradores de vivienda, debido al encarecimiento de la cuota hipotecaria reduce la renta disponible para el consumo de otros bienes diferentes a la vivienda. Se detecta un posible cambio en las preferencias del consumidor en cuanto a reposición de materiales en el hogar, ya no es tan prioritario como hace unos años mantener el buen estado general de los elementos del hogar frente a temas relacionados con el ocio, como puedan ser los viajes.

   También constituye una amenaza real para el sector de almacenistas de materiales de construcción, el aumento del riesgo de cobro a clientes o de los impagados. Se incrementa el "miedo a vender" y por tanto, se endurecen las medidas a la hora de otorgar financiación a clientes, esto puede acabar perjudicando la evolución de su propia actividad, favoreciendo la fuga del cliente a otro almacenista que le de una respuesta más flexible. Esta situación puede empeorar si se da una continuidad en las subidas de los tipos de interés, porque puede producir un incremento de las cargas financieras empresariales, que las empresas podrán absorber en mayor o menor grado dependiendo de lo saneadas que tengan sus cuentas.

1.2 Factores legislativos

   La entrada en vigor del CTE supone un incremento de documentación que los suministradores deberán proporcionar al cliente (constructoras), porque obliga a entregar certificados correspondientes acerca de los productos suministrados, aumentando de esta manera la burocracia del proceso de venta.

   En cuanto a las consecuencias positivas que tendrá el CTE en el sector de los almacenistas de materiales, los constructores ya les exigían documentación acerca de los productos vendidos, por lo que el CTE ha venido a legislar una situación en la que había un vacío.

   Respecto a la aplicación de la Ley 3/2004, por la que se establecen las medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, su entrada en vigor no ha dado el resultado esperado, y la posición dominante de los grandes clientes (constructoras) afecta continuamente al sector. Si no consiguen las condiciones establecidas por ellos, se marchan en busca de otro proveedor que esté dispuesto a ofrecerlas.

   Esta ley trata de combatir la morosidad en el pago de deudas dinerarias y la disminución de los plazos de pago en las operaciones comerciales que den lugar a la entrega de bienes o a la prestación de servicios realizados entre empresas o entre empresas y la Administración. En la actualidad, los impagados y los largos plazos exigidos en los pagos son dos de los grandes problemas de los distribuidores de materiales de construcción. Se comenta entre los expertos la necesidad de ofrecer formación a los empresarios sobre las medidas de prevención más adecuadas en estos dos casos.

   Habitualmente, el sector se asocia a la evolución del sector construcción a la de los almacenistas de materiales y no es así, en lo que se refiere al volumen de negocio, ni a los márgenes de beneficio. En épocas de evolución muy favorable sus márgenes de beneficio no son tan elevados debido a que en muchas ocasiones se ven obligados a bajar el precio de venta cuando se trata de grandes pedidos de mercancías y además, sus propios clientes les imponen ciertas condiciones de pago. Por otra parte, los productos financieros ofrecidos por las propias entidades financieras no se adaptan muchas veces a las necesidades reales del colectivo empresarial de almacenistas de materiales de construcción.

1.3 Otros factores

   La Comunidad Valenciana ha sido durante los pasados años receptora de empresas que veían ventajoso el precio del suelo y trasladaban parte de su actividad a nuestra comunidad. En la actualidad, existe una importante escasez de suelo, tanto industrial como comercial, que ha dado lugar a un importante encarecimiento del mismo y que se ve agravado por la escasa oferta que desde las diferentes administraciones se realiza.

   Esta problemática, según los expertos, afecta a las empresas almacenistas de materiales de construcción que necesitan importantes espacios para almacenaje o bien para la venta directa por menor de sus productos (hasta 3.000 productos diferentes). Esta situación deriva en limitaciones a la hora de ampliar sus instalaciones ya sea dentro de los centros urbanos o bien en los polígonos industriales.

   Si a este problema común que es el elevado precio de venta del suelo, que hace prácticamente imposible su adquisición, se une la gestión inadecuada por parte de los ayuntamientos que descuidan el mantenimiento de las infraestructuras (insuficientes accesos, mal estado de las vías de comunicación, etc.) nos encontramos que se dan pocas facilidades para el desarrollo de su actividad, a pesar de ser una vía de desarrollo para el municipio en el que estén instalados.

2-. FACTORES COMPETITIVOS

   El entorno competitivo se define como aquellos factores que rodean al sector derivados de la naturaleza de las actividades que se realizan y que pueden influir positiva o negativamente en la evolución del sector. Se trata de estudiar los factores que influyen en la rentabilidad del sector almacenistas de materiales y, por tanto, en la rentabilidad de las empresas y sus competidores.

   En 1980, Michael Porter desarrolló este método de análisis con el fin de descubrir qué factores determinan la rentabilidad de un sector y de las empresas. Para Porter, existen 5 diferentes tipos de fuerzas que marcan el éxito o el fracaso de un sector o de una empresa.

  1. Factores competitivos:
    1. Rivalidad entre competidores
    2. Amenaza de nuevos competidores
    3. Poder de negociación frente a clientes
    4. Poder de negociación de los proveedores
    5. Servicios sustitutivos

 

2.1 Competencia entre los competidores existentes

   El sector de almacenistas de materiales de construcción está compuesto por un gran número de empresas, en su mayoría Pymes de reducida dimensión, que comercializan una gran gama de productos en un ámbito de actuación local. Existe una gran competencia entre ellas debido a la escasa diferenciación entre los productos ofertados en las diferentes empresas (no existe especialización), basándose su estrategia en el precio o mejora de condiciones financieras a clientes.

   Algunas empresas del sector ofertan sus productos con la mano de obra para su colocación, aunque este caso no es el habitual, debido en parte a la dificultad de mantener continuamente una plantilla especializada para esta finalidad. También hay que tener en cuenta que en las obras en construcción existen constantes imprevistos, lo que haría muy difícil atender sus demandas debidamente en cuanto a mano de obra especializada.

2.2 Amenaza de nuevos competidores

   Además de la competencia entre las propias empresas del sector, hay que tener en cuenta a los nuevos competidores que ya operan en la actualidad dentro del mercado, estos competidores son tanto nacionales como internacionales. Las grandes superficies son un ejemplo de ello, actualmente suponen una amenaza real tanto en precios como en plazos. En cuanto a los competidores internacionales, como China, es bien sabido que ofrecen sus productos a precios más económicos, haciendo peligrar su cuota de mercado, por lo que se hace necesario poner en marcha medidas de actuación que refuercen su posición en el mercado.

   Otro factor que agrava su situación frente a la presión competidora es la debilidad de las barreras de entrada en el mercado. Resulta fácil para una empresa introducirse en su mercado de actuación, ya que no están organizadas conjuntamente, son muy numerosas y apenas existe diferenciación entre ellas.

2.3 Poder de negociación frente a clientes

   Respecto a los principales clientes de los almacenistas de materiales, las constructoras, los expertos se quejan de la situación dominante que sufren por su parte continuamente.

   La imposición por parte de las constructoras del plazo de pago y de cláusulas abusivas en los contratos de suministro constituye un problema habitual que resulta muy difícil de atajar. Una de las cláusulas consideradas como abusivas es la de obligación de mantenimiento del precio de los productos suministrados en caso de subida, pero no será así en caso de disminución del precio. Debido a la gran competencia del mercado, las empresas suministradoras muchas veces tienen miedo a perder al cliente si les imponen las condiciones en la venta, esto da pie a que se encuentren en una posición de debilidad a la hora de negociar los contratos. También es habitual que el cliente visite a varios proveedores antes de realizar la compra, buscando el que mejor se adapte a sus condiciones e imponiendo siempre que pueden las suyas propias.

   La posición de debilidad del sector almacenista de materiales es latente a la hora de negociar, prácticamente se dedican a aceptar las condiciones o rechazarlas pero en rara ocasión pueden negociar seriamente unas condiciones beneficiosas, ya que la dimensión del cliente es mayor y está mejor organizado.

   La dilación en los plazos de pago por parte de los clientes sin argumentos es habitual, dada la posición del sector constructor, cualquier excusa infundada es suficiente para no atender el pago. Esta situación cada año se incrementa más, sobre todo si el cliente final de la constructora es alguna administración. Se trata de una cadena de ampliación de plazos que tiene como primer eslabón a los promotores, según los expertos éstos no dan el uso debido a la financiación obtenida utilizando los fondos para pagar a las constructoras, sino para otras operaciones, lo que produce el primer alargamiento del plazo de pago que poco a poco se traslada a los diferentes agentes que intervienen en el sector, incluido el colectivo de almacenistas con la dificultad añadida de que no puede repercutir a sus proveedores.

2.4 Poder de negociación frente a proveedores

   Para reforzar su posición frente a los proveedores y contrarrestar la presión de la competencia, ya existen actualmente centrales de compra, a través de ellas negocian con sus proveedores precios ventajosos, aunque esta herramienta no es suficiente, ya que no impide que sigan compitiendo entre los propios socios o cooperativistas. También se comenta la inexistencia de centrales de venta, ya que debido a la mentalidad individualista que reina en el sector, es fácil que surjan dificultades y recelos a la hora de actuar conjuntamente, aunque esta herramienta facilitaría la disminución de la competencia y permitiría tener dimensión suficiente a la hora de servir grandes pedidos.

2.5 Productos o servicios sustitutivos

   Se hace patente la escasa diferenciación del sector, que en la mayoría de ocasiones se basa en el número de productos que pueden ofrecer. Esta situación hace necesario que las empresas establezcan medidas para diferenciarse frente al cliente y la competencia. La innovación tecnológica y la mejora de los sistemas de gestión son dos herramientas que consideran puede ayudar a las empresas del sector a la hora de implantar mejoras en cualquier área de la empresa para diferenciarse. Es necesario que las empresas sean conscientes de ésta, aunque según los expertos reunidos exista una cierta desmotivación a la hora de introducir innovaciones tecnológicas, debido a que el cliente no adapta ni utiliza las mejoras que el almacenista va introduciendo, un claro ejemplo es la realización de pedidos desde la obra mediante llamada telefónica a pesar de tener un sistema informático donde todos los artículos están codificados.

   Aún así, en los últimos años algunas empresas del sector han hecho un importante esfuerzo y han mejorado en muchos aspectos: gestión informatizada de los almacenes, creación de página web, mantenimiento de las zonas de almacén, formación a los trabajadores, etc. Todo esto ha supuesto un coste añadido y en muchos casos no están seguros del beneficio que les reportará.

   Otra opción que consideran interesante es la mejora de la calidad de los servicios prestados por las empresas, con el objetivo de incrementar la percepción positiva de los clientes. La calidad puede ser una fórmula que permita a pequeñas empresas familiares ser más competitivas. Según la opinión de los expertos reunidos, sería interesante la creación de una marca de calidad no obligatoria.

   Por último, hacemos referencia como factor de diferenciación empresarial a los recursos humanos, la especialización de la mano de obra se hace cada día más importante en el sector, debido a que la venta de materiales se realiza al por mayor y también al por menor. Ya no basta con contratar a comerciales, es necesario que reciban una formación específica para que asesoren al cliente en cuanto a las características del producto y a su colocación. La fuga de personal formado en el sector es habitual, no sólo del personal de tienda, sino de conductores y repartidores, que abandonan su puesto debido en muchas ocasiones a la necesidad de adaptarse continuamente a las características de las obras en cuanto a horarios, imprevistos, etc. y a otros factores que aunque no tengan que ver directamente con la obra, afectan al propio trabajo, como puede ser la entrada en vigor del carné por puntos. Por parte de los expertos, se hace mención a la escasa formación de la mano de obra en el sector y la necesidad de establecer medidas en este campo.

   Respecto a la posibilidad de contratación de inmigrantes, existen ciertos recelos por parte de las empresas en base a la baja cualificación profesional que pueden presentar, mientras que otras consideran que es una oportunidad por las ganas de trabajar que muchos de ellos muestran. En ningún caso se contempla la oportunidad que puede representar la contratación de inmigrantes y su formación, como sistema para acudir a nuevos mercados internacionales. Por parte de los expertos, no lo ven factible y en algunos casos, no lo consideran fiable.

 


mapa del sitio contactar

aviso legal

Acceso Redactores